El partido comenzó efervescente, con la chispa propia que el fútbol suele tener en escenarios como Estambul donde parece que no existen los amistosos. Tuvo ritmo y tensión, incluso por momentos demasiada. Pero si el Villarreal buscaba una prueba definitiva antes de comenzar a competir en tan sólo siete días, está claro que buscó el lugar adecuado para comenzar a guardar ya las balas de fogueo.
Apenas se había cumplido un minuto de juego cuando un recorte en el área de Pépé tras un pase en profundidad de Moleiro provocaba que Lemina fuera al suelo y en el arrastre, se llevase el balón con la mano. Ayoze no perdonaba desde los 11 metros para avanzar a los amarillos.
Pero el partido prometía emociones y, tan solo minuto y medio después, llegaba el empate otomano. Un gran centro del lateral Elmali lo cazaba Osimhen para cabecear la igualada.
Tras el gol llegaron momentos de toma y daca antes de que el Villarreal pudiese controlar el partido. En la ida y vuelta Sané y Yilmaz hacían sufrir a la defensa amarilla. Moleiro, Pépé y Mikautadze hacían lo propio con la zaga local. Entre tanto Osimhen perdía los papeles y trataba de agredir a Mouriño. El delantero nigeriano mostraba también su lado oscuro, ese que explica por qué no está en uno de los grandes de Europa pese a su innegable potencial.
Antes del descanso llegaba el segundo amarillo tras una gran jugada castellonense. Foyth (qué bendición su regreso para el Villarreal), rompía líneas para plantarse en área rival y servir a Pépé. El costamarfileño, generoso, se la dejaba de cara a Mikautadze para que este avanzase a los amarillos.
Listos para competir
En la reanudación el Villarreal encontró con facilidad los espacios y, con ellos, el equipo amarillo es letal. Pépé y Romero tuvieron el gol en dos mano a mano y Moleiro pudo marcar desde la frontal en los primeros minutos. Los amarillos eran muy superiores y acumulaban ocasiones clarísimas para golear mostrando su repertorio de recursos a la contra. El baño de fútbol no se reflejaba en el marcador por falta de acierto.
Con el carrusel de cambios final el campeón turco tiró de orgullo para nivelar el partido. Pero no le dio para inquietar a un Villarreal que demuestra estar ya en perfectas condiciones para que comience ya lo serio.
